miércoles, 23 de enero de 2013

Política y soberana

Sentado delante de un teclado sin eñes ni ces cedillas intento seguir con interés el gran debate que tiene lugar en el Parlament de Cataluña. Lo que empezó como una gran palabra, un gran proyecto, un sueño parece que cobra realidad paso a paso. No es que se pueda considerar que me sienta independentista pero, ya saben, desde un país sin eñes ni ces cedillas la propia tierra se siente mas próxima.
Desde mi no-independentismo intento ver las cosas con la mayor distancia posible, intentando analizar y contemplar su forma. La verdad es que en temas tan mediáticos y polémicos como la soberanía de Cataluña los resultados eran bastante claros desde el principio, todos sabíamos quién iba a tomar parte en el "Sí" y quién lo iba a hacer en el "No". Bajo esta tan segura situación muchos han caído en la sorpresa, al ver que, el PSC, se unía al "No", después de un urgente meeting que ha tenido lugar hora antes de la apertura del acto.
Pero, qué ha pasado? No estamos decidiendo (aún), la independencia de Cataluña. Es solo uno pequeño de los primeros pasos a tomar. Por qué negar el tratamiento de Cataluña como "sujeto político y soberano"? A mi parecer, nunca ha dejado de serlo. Digo yo que podrá ser un "sujeto político y soberano" sin ser independiente, no? No lo sé, no lo sé, no me gustaría entrar en política. Quizás tener mi casa tan lejos me esté volviendo muy subversivo y demasiado catalanista. Sin embargo, eso no quita que siga no siendo independentista (aunque no anti-independentista). Serán los del PSC unos indecisos empedernidos o simplemente están llevando la contraria por eso de las últimas elecciones?
Quizás no lo sepamos pero por lo visto no esta causando demasiadas buenas opiniones en aquellos que solían estar en el meollo del partido. Simplemente, no le veo el mal a obtener el derecho a decidir; a autogestionarnos, autogovernarnos, y mas cosas con “auto-”. Y, porqué no hacerlo dentro de donde ya estamos? Quizás la riqueza está en la diversidad y nadie se da cuenta. Tal vez podamos vivir todos contentos y felices con algún que otro compromiso.

sábado, 19 de enero de 2013

"Tampoc es tracta d'anar al Japó o de tirarli la canya a un cambrer"

Gay a la francesa

Parece que este va a ser el año gay para los franceses. Hollande ha inducido a toda la población a una mediática disputa social. Sin embargo, era un fenómeno obligatorio; por moda, por evolución humana o por simple política. España dejó el tema zanjado en 2005 gracias al gobierno socialista de Zapatero, que muy ricos no nos habrá hecho pero aseguró que todos sus ciudadanos pudieran adentrarse en aquello que suele relatarse como horrible, el matrimonio. 
Algunos fijan la fecha para la próxima primavera, de hecho las encuestas revelan la aprobación francesa aunque la oposición es bastante notoria: más de una manifestación en contra ha desfilado entre las bellas e históricas calles de la capital. Es necesario decir que la unión entre dos hombres o mujeres muchas veces deja de ser polémico, ya que, quién es el responsable de decir que dos personas puedan o no puedan compartir tiempo? Evidentemente, los tiros van por otro lado: la adopción por parte de parejas gays. 
Una comediante francesa, embarcada en una de las manifestaciones en contra, aseguró que no estaban en contra de los gays y lesbianas, en cambio, estatificó que un niño o niña tenía que tener un progenitor y una progenitora. Todo esto nos lleva al tema de la estructura familiar y la base de la sociedad y todas esas cosas tan debatidas entre conservadores y no tan conservadores. Supongo que al principio choca, "va en contra de todo lo anteriormente establecido", "el niño no tiene la culpa", "hacen falta los dos roles (masculino y femenino) para asegurar la estabilidad emocional del niño"...
Son un sinfín de razones las que contradicen la adopción. Yo también llegué a dudar o plantearme el hecho. Pero al fin y al cabo, pienso que cuando mi tío se casó con una mujer con una hija, esa niña pasó a tener dos figuras paternas y una materna, mi otro amigo se crió con su abuelo y su madre, ya que el padre nunca regresó de donde fue, y hay otro que ha vivido con su madre y su hermana mayor sin que el padre influyera de manera crucial en su existencia y etc. Hemos cambiado, toda esta humanidad, clavamos la mirada en una pantallas durante horas, desarrollamos tendinitis por usar teclados minúsculos y nos enfadamos cuando no hay conexión WiFi. Lo siento mucho, pero, ¿Hay alguien que me pueda decir si todos tenemos la misma estructura familiar?¿Cuál de ellas es la buena o la mala?¿Alguna tiene que ser mas legal que otra? Señores, afrontémoslo ¡dejamos la prehistoria atrás hace ya unos años!

lunes, 14 de enero de 2013

Little meditation out of the French accent

I am just in that after-movie moment where everything suddenly gets a new and wonderful meaning hidden till the moment. Obviously I was not enjoying myself while seeing some people being tortured or thousands of people on the battlefield while shooting and dying. Obviously it was a love film, even worse, a French romantic film shot in Paris. Nice ingredients and a wonderful result.
At the end, media is guilty of such a horrible thing but they get it. how can they just push millions of ideas into your head as if they where trying to create some kind of living Frankenstein. We keep on repeating this unstoppable mantra; love is the answer for happiness. Sounds a cliché and of course it is. Even it is a cliché to say that speaking about love is a cliché. That's how things become mainstream and at the end they tend to disappear till some kind of people take their granpas jumpers and hand around taking photos of coffees and meals. 
Anyway, while experiencing my erasmus I must say I am worried. Also, it fits with my personality, and the thing is that I am always thinking about me being like 30. But the fact, the real fact, is that I am not. That's why nobody should be asked to be in a relationship when 20, and those who openly desire it may be mistaken. Is it an age to get stuck because of someone? To not to act totally free? To just reject some chances? My answer is clearly no, although I have been recently critizied of being a kind of selfish nazi. 
At some point I am. But, is it right not to take a job, to go on an Erasmus, to live another reality just because somebody is said to be your something for let's say some years? I am sorry, but I can also have feelings, desires of spending time with somebody, but where is the limit to give another person a huge piece of yourself?
I am not stopping living or feeling, but I need time to commit my errors and become a person. And for those deciding to do something, being or not students but being young, just do it! For the moment, let's face it, we are almost alone!

domingo, 13 de enero de 2013

Paris

Memoria encartonada
lienzo de papel

neuronas olvidadas
química del recuerdo

risas de un secreto
frases que sucedieron

aquello que paso tan solo es nuestro
nuestro aquí, allá
nuestro en el aire, en la arena
nuestro hasta el día que nada sea



“On y danse, on y danse…”


Capítulo I

“On y danse, on y danse…”

El sol brillaba en el cielo francés. Las chicharras ensordecían a cualquier transeúnte que se atreviera a recorrer las calurosas calles de la ciudad de Avignon. Un mes había transcurrido ya desde que dejé Barcelona para trabajar aquel mes de Julio en el monstruoso festival de teatro.
Muchas de mis preguntas quedaban sin respuesta a lo largo de las horas. De hecho la continua actividad me dejaba ajeno de todas ellas; la bicicleta y los paseos parecían un buen antídoto, aunque, al final, nunca se puede reprimir la realidad. Evidentemente, y fuera de clichés desgastados mis preguntas giraban en torno a lo que los humanos conocemos como “relación”: el maldito “amor”, el dichoso intercambio más o menos intelectual (defiriendo, claro está, en la especie de ser humano que concierna) entre dos (o más) personas.
No se puede decir que sea una persona tranquila, supongo que nunca seré lo suficientemente despreocupado como para vivir sin preocupaciones. La puta realidad es que no puedo dejar de pensar, en todo y en nada. En resumen, ahí estaba él, y aquí estaba yo. De aquí unos meses la distancia nos separaría.
Seamos sinceros; juventud, universidad, Erasmus (gran palabra)… Alemania, norte, frío y largas palabras. Las indecisiones dejan a uno en el medio de la nada; ni calles ni esquinas, una gran mierda sin arriba ni abajo ni derecha ni izquierda, una gran bola de mierda engulléndote alrededor.


“¡En unas horas ya llegamos, acabamos de dejar la frontera atrás!”. Bendito Whatsapp y sus malditas informaciones.

Supongo que me “alegré”. Sentado en aquel sillón de cuero, café y cigarro en mano, un sol que crujía y una brisa olor lavanda. Videoclips franceses desfilaban en frente de la pantalla mientras mi tío se preparaba para su sesión matutina de footing (o, como estudiante de filología inglesa, debo decir jogging). Me levanté. Evidentemente pensaba en la universidad, el papeleo, la puta burocracia y la lentitud española para responder emails (gracias Barcelona). Eran tantos los preparativos que tenía que acabar, que perfilar y especificar que, a veces, o me tenía que poner a llorar o simplemente pronunciaba palabras de gran calibre en contra de todo mi país y sus eficaces trabajadores. Supongo que siempre opté por la segunda opción.
En unas tres horas él estaría aquí y supongo que yo estaría aquí también, y, a fin de cuentas, sería bastante irremediable evitar la coexistencia espaciotemporal. Gracias universo por las relaciones humanas, por la capacidad de reflexión y por la actividad de la autocrítica. ¿Qué se supone que tenía que hacer? Meses atrás todo esto había ido quebrándose, mi mente no estaba aquí sino en Bremen, en la universidad de Bremen, en el norte, en el frío y en las malditas largas palabras.
Decidí no pensar. Venía ahora y estaría cinco días: unas perfectas vacaciones en pareja en la hermosa Cité d’Avignon; teatro, sol, vino y crêpes… “Dejemos la fiesta en paz” me dije, ya habría tiempo de hablar en Barcelona. Decidí prepararme algo de comer. El calor tampoco acompañaba mucho, pero una pequeña gran ensalada refrescaría el espíritu (o como me gusta más, los asquerosos órganos que me permiten vivir la vida). Apagué el cigarrillo en el cenicero y enterré la taza en el montón de platos de la cena de anoche que sobresalían ligeramente en el fregadero. Después de coger la tabla empecé a trocear la lechuga. La cortina ondeaba al ritmo del viento que se colaba. Al sentirlo en la cara miré a través de la ventana, hacia el horizonte. Los verdes se solapaban con el dorado de los campos y, de vez en cuando, un pequeño reducto de lavanda olvidada saludaba desde las colinas. “No pienses”, aunque realmente era un buen momento para recrear un flashback, de esos que aparecen o borrosos o en blanco y negro, al menos eso es lo que nos enseñan nuestros grandes amigos de Hollywood.
Lechuga, tomate (los mejores que he probado nunca), maíz, zanahoria… Todo dentro de un gran cuenco. Aderezado con alguna de las muchas vinagretas que mi tío había descubierto con demasiado ímpetu en el Carrefour francés.
Comía en silencio, la MTV francesa seguía encendida pero esta vez con el “mute” como título principal. El otro habitante de la casa había salido. Era el técnico de luces y sonido de mi tío. Su novia acababa de llegar a la estación principal; supongo que unos días para “reponer” el tiempo perdido de las últimas tres semanas era total y absolutamente necesario.
Mi tío era y es actor de teatro, entre muchas otras cosas. Marionetas, música, doblaje… lo que se conoce como “artista”, aunque se le puedan sacar muchos perfiles diferentes a la palabra. Había estrenado hace poco en Barcelona y la obra había generado más que algún beneficio y más que alguna alegría así que con la actual España y su gran (in)cultura debe caracterizarse como total y rotundo éxito.
Puestos a explicar, mi “novio” – podríamos suponer que en el actual avanzado sistema ideológico noroccidental dónde ya nos podemos hasta casar (!) se puede utilizar el término o, al menos que yo sepa, se utiliza – no venía solo. Mi tía, pareja de mi tío (lógicamente), venía con mis dos primos y J. Mi tía, marionetista y actriz también, era la directora de la obra, una adaptación interesante del aclamado “Ser o no ser” del tan idolatrado Shakespeare. Sin embargo, a causa de su trabajo como profesora de teatro y madre (a cual más pesado) no había podido disfrutar de todo el festival. Personas extrañas, buenas personas y un tanto alternativos, supongo que se podría establecer como definición de mis tíos. Al margen de cualquier prejuicio, eran unas personas de, digamos, gran capacidad comunicativa, ni callados debajo del agua, y a mí, eso, me encantaba por encima de cualquier cosa.